El brillante lado oscuro de la luna…

Por: Dr. Luis Rodrigo Reynoso.

Etiopía significa, según sus raíces, “El lugar de las caras quemadas”. Burdas analogías de antaño.

Infinidad de matices y texturas en estas coloridas pieles que no dejan de provocarme… y es que, tienen algo especial.

Entre ellos mismos distinguen sus orígenes étnicos y su asociación tribal; diversidad reflejada en más de 90 idiomas completamente distintos.

Infinidad de cicatrices físicas, mentales y espirituales tan peculiares, nos dicen a simple vista el origen geográfico de las personas: tres o cuatro líneas horizontales de tono oscuro volcánico atravesando su amplia frente, nos transportan al suroeste etíope, a Gambela y su conflictiva frontera con Sudán del Sur, en donde actualmente está ocurriendo uno de los mayores genocidios de la historia, con una de las mayores migraciones de refugiados, una tremenda hambruna, y conflictos de los que muy pocos hablamos.

Un par de cicatrices verticales a un lado de la ceja que simulan las rayas de un tigre y que enmarcan sus auténticos ojos negros, te dicen que pertenecen al norte del país, a la tribu que actualmente se encuentra en el poder.

Llevan tatuajes circulares de tintas orgánicas tribales alrededor de su cuello, delineando la mandíbula, y algunos puntos en las mejillas; cruces cristianas ortodoxas en ambas sienes, y otros más en el lugar en donde para algunos se localiza el tercer ojo. Grecas experimentales que recorren ambos brazos y dorso de las manos. Algunos han sido decisión propia, muchos otros, herencias culturales impuestas.

Así, tal cual como los veía en los documentales de National Geographic, pero hoy, sentados frente a mi, y pidiéndome camuflar sus cicatrices, reemplazarlas por otras para no ser etiquetados; desvanecer esos tatuajes y si es posible, deshacernos de ellos a como de lugar, pues estos les hacen ver como gente del campo… y ellos, quieren “integrarse” a esta cabecera y sede de las oficinas centrales de la Unión Africana, caótica capital de más de 6 millones de habitantes que poco a poco intenta revelar el significado de su nombre: Addis Abeba (La Nueva Flor).

¿Acaso estoy siendo testigo y complice de la extinción de una raza?

La orgullosa aerolínea nacional recluta a algunas de las mujeres etíopes más bellas del país, pero deben cumplir con el estricto requisito de no cicatrices; nada que sea evidente para el pasajero. Lo que se traduce en constantes consultas para intentar ocultar antecedentes de quemaduras, traumatismos o simples heridas de la infancia en manos, brazos, cuello, cara, rodillas y pantorrillas. (Sinceramente, creo que es su pretexto ‘ideal’ para cortésmente informarles que no son candidatas)

Cicatrices… Muchas cicatrices, en toda la extensión del significado de esta palabra que cobra tanta vida como nunca antes la había tenido. Jamás en mi experiencia en el área médica y quirúrgica había atendido tantas cicatrices, y mucho menos en el escenario tan enigmático y controversial en el que me encuentro.

Mujeres musulmanas que discretamente acuden con la esperanza de recuperar quirúrgicamente “su integridad”, para entonces poder ser revisadas de pies a cabeza -literal-, por la futura suegra, previo al matrimonio, para así cerciorarse que su hijo, será el primero en ‘probar’.

A veces quisiera tener una varita mágica; todo tipo de suturas, un calibre más delgado, un material menos irritante, un láser decolorante pulsado, los medicamentos dermatológicos necesarios, las prendas de compresión adecuadas, o simplemente poder cambiar el sistema, poder importar libremente, frenar la “evolución”, resolver los problemas políticos de alrededor, permear en sus mentes. Y la verdad es que, hasta el momento, no sé que sea más fácil…

Mientras tanto, hago uso de esas hojas de bisturí número 15, de una que otra 11, y mis favoritas, las numero 12, que tengo guardadas para un momento especial. Una sutura debe bastar para cerrar todos los planos; a veces -muy rara vez-, puedo darme el lujo de pedir un par de suturas absorbibles y su respectivo no absorbible, como lo amerita.

Ya existen en la ciudad aquellos que pecan de sabedores; que como Dentistas, pretenden ser Cirujanos Plásticos, o quienes como médicos generales, toman un curso de unos cuantos meses y de igual manera se autoproclaman Cirujanos Plásticos, colgando títulos en sus paredes; pero que no hacen más que prolongar la agonía, y agravar las enfermedades y las necesidades de aquellos que, ignorantes, han llegado a esas manos que no conocen límites, y que cuyo motor existencial se encuentra en otro lado menos en el corazón; -a no ser que ya lo hayan cambiado de posición y ahora se encuentre en los bolsillos de sus pantalones.

Acuden pacientes de todo el país e inclusive de países aledaños. He podido operar a seres humanos tan peculiares provenientes de Somalia, Yemen, Djibouti, Sudán, Kenya y hasta al histórico archienemigo vecino de Etiopía: Eritrea. Algunos de ellos, con visa de turista viajan esquivando fronteras; otros vienen por 10 días exclusivamente a recibir tratamiento. El desfile de costumbres, idiomas, perfumes y vestimentas, hacen de esto un verdadero espectáculo.

El Doctor Ted, quien ha confiado en mí y me ha traído aquí; tiene 10 años cosechando.

En promedio, acuden 50 pacientes nuevos cada día a consulta, otros 30 más a revisiones o a seguimiento post quirúrgico; unos cuantos para procedimientos cosméticos y una que otra urgencia. De 10 a 12 son los procedimientos quirúrgicos que se realizan a diario, que van desde plastias de cicatrices, avances de colgajos, extirpación de tumores, traumatismos de mano, reconstrucciones mamarias, liberación de contracturas post quemaduras, hasta creación de fístulas arterio venosas para hemodiálisis (lo sé…pero no hay más quién lo haga, y de eso y de nosotros, depende prolongar su vida); y cirugías de labio y paladar hendido (en su mayoría secundarios a programas de cirugías gratuitas realizadas por extranjeros, que por una u otra razón, abandonaron o fueron abandonados). Sé que en la periferia hay muchos casos en espera de una milagrosa campaña o que simplemente ignoran que exista un tratamiento como tal.

También se hace presente la cirugía estética, labios gruesos y prominentes que transformamos en sutiles o delicados (mientras del otro lado del planeta los rellenamos); párpados que reflejan cansancio que finamente refrescamos, arreglamos mandiles de piel que han quedado como herencia de los embarazos, y por supuesto, senos que la gravedad y el peso han vencido. Ya hemos iniciado esa rama cosmética de rellenos faciales, toxinas botulínicas y otros tratamientos tópicos e inyectables, para aquellos que con posibilidades económicas acudían a la India, Tailandia o Dubai, pues acá, era imposible encontrar.

A tan sólo 60 días de haber llegado a este lugar, puedo afirmar que este es un mundo completamente diferente al que había vivido; más de 7 decenas de países explorados y aún me pierdo en mi pensamiento, cuestiono mi alrededor, hago pausas diariamente y me digo muy hacia adentro:

¡Wow, estamos viviendo en África!

Sí, estamos…algunos me acompañan en el pensamiento, otros más mediante sus palabras, mensajes, técnicas quirúrgicas, a través de esta mezcla perfecta de células ancestrales que sin lugar a duda son elllos mágicamente fusionados en mi, y en especial un ser humano excepcional que por primera vez se une físicamente a mis aventuras por este planeta.

Gracias a todos los que directa e indirectamente hacen esto posible.

¿Quieres vivirlo por un día, una semana, un mes o un instante que transforme tu vida?…
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