La Fiesta del Deporte Universal

Por: Alfredo Ponce

La historia.

Hace casi 3 mil años, en la antigua Grecia se llevaban a cabo competencias cada determinado período de tiempo; a esa unidad de tiempo los griegos le llamaban Olimpiada, pues además, las competencias se celebraban en la ciudad de Olimpia.

En la etapa moderna, el Francés Pierre Frédy, Barón de Coubertin, fundó en 1894 el Comité Olímpico Internacional, con la intención de que, por medio de eventos deportivos, se pudieran unir las naciones y de que las competencias fueran honorables, emulando los juegos que se iniciaron en Olimpia.

La cita, que ahora es cada 4 años, con los mejores deportistas del mundo en todas las disciplinas, inició el día 5 de Agosto.

La historia se había gestado el 2 de octubre de 2009 en Copenhague, en donde contendieron para ser sede de la Olimpiada del 2016, las ciudades de Rio de Janeiro, Chicago, Madrid y Tokio; contienda de la cual, las tierras cariocas fueron las elegidas para celebrar el evento número XXXI de la era moderna.

Problemas económicos, de organización, de uso de sustancias prohibidas, epidemiológicos, de inseguridad, políticos y muchos más, rodearon a esta justa olímpica.

Algunas delegaciones arribaron a sus sedes y se encontraron con la desagradable sorpresa de que todavía estaban en construcción.

De entrada, el veto a algunos atletas Rusos como la ‘reina del atletismo’ Yelena Isinbayeva, fue una fea manera de iniciar; pero la mesa ya estaba puesta.

Río de Janeiro 2016, con el corazón por delante.

En un país lleno de alegría, en donde el ruido en forma de música parece que nunca termina.

En un país lleno de contrastes, pletórico de colores, en donde la gente baila para olvidar, más que para celebrar, montados en un ritmo que llaman samba, en donde bailar y sonreír se vuelven una filosofía de vida; la gente puso el corazón por delante para recibir a todo el mundo.

En un mundo en donde las buenas noticias no abundan, inició una nueva historia: la de querer unir el universo por medio de unos aros que se entrelazan; recordando el deseo de los soñadores que piensan que sólo hay una raza que se llama humanidad, sin colores, sin fronteras, sin estratos sociales.

El fuego reventó como si fuera un volcán que explota, con todos los buenos sentimientos de la humanidad; un volcán de ilusiones, un volcán de fuerza, la fuerza que traen dentro miles de seres humanos que se prepararon con horas de intenso entrenamiento en cada uno de los deportes que, competidores de 206 países disputaron; algunos sólo con la intención de vivir la experiencia, mientras que otros, venían por las medallas, por el oro, por la gloria de ser reconocidos como los mejores.

La nota triste

Venir a Rio de Janeiro, era venir a un mundo de íconos, de grandes personajes como Pelé, quien curiosamente no estuvo -y todavía no sabemos por qué-; pero otro gran brasileño sí estuvo, se salió de la cama de un hospital para portar la flama olímpica: el Maestro Ivo Pitangui, quien la llevaba con orgullo y con una sonrisa. Seguramente él sabía mejor que nadie que podría ser la última, pero también sabía que era una cita a la que no quería faltar.

Al día siguiente de haber llevado con gran orgullo el fuego que une a la humanidad, dejaría este mundo para trasladarse a la inmortalidad. Descanse en paz el Dr. Ivo Pitangui.

Las ilusiones de un pueblo.

Quizá pueda nacer una rosa en un pantano, pero no se puede repetir la historia, no se puede esperar que el pantano se convierta en un jardín florido.

Nos hicieron pensar que podíamos conseguir medallas, pensamos que podíamos repetir historias. Sin embargo, los deportistas viven de sus entornos también, no sólo de sus capacidades.

En un país donde casi todo lo organizativo está mal, en un país lleno de corrupción, de caciques, ¡¿por qué demonios?! el deporte iba a ser la excepción.

En Tiro con Arco no conseguimos nada, en Clavados no fue como esperábamos, y lo peor, es que en Futbol, el deporte de México, hicimos el ridículo, ni siquiera pasamos la primera ronda, no pudimos con Corea, bueno, hasta Fiji se nos andaba indigestando.

Hay mucha diferencia entre promover un deporte como actividad recreativa y ser competitivos, y eso, todavía a muchos no les pasa por la mente y piensan que ir a unas olimpiadas es irse a pasear y a tener un día de suerte.

Al final de cuentas Carlos Padilla, responsable de la delegación, admitiría que se crearon falsas expectativas.

El mejor de la historia

Los campeones en el mundo del deporte no nacen por simples decretos políticos; se necesita de un proceso de formación de estructuras e instituciones, para en primera instancia buscar talentos, y una vez hallados, contar con entrenadores adecuados y darle a los atletas las condiciones ideales para su crecimiento competitivo.

De esa manera, pudimos disfrutar al más grande deportista de todos los tiempos, un chico que en su infancia era discriminado por sufrir déficit de atención y que en su momento era un niño problema, hoy se ha convertido en un ícono del deporte mundial, no sólo de la natación, simplemente es el mejor deportista en logros olímpicos de todos los tiempos. Así de sencillo.

Michael Phelps es y será por mucho tiempo un referente, con medallas olímpicas en todas las Olimpiadas en las que ha participado. Si él fuera considerado como un país, sería de los mejores de todos los tiempos.

Por supuesto que es un superdotado, pero hubo que buscarlo, entrenarlo y arroparlo, incluso en sus momentos más difíciles, cuando algunos le voltearon la espalda, porque hizo cosas que algunos catalogan como malas, como fumar marihuana. Incluso en esos tiempos difíciles tuvo a sus entrenadores apoyándolo.

Tuvimos el privilegio de ver sus hazañas desde Atenas 2004 y hemos visto cómo consiguió 28 medallas, 23 de oro. Es inmenso como deportista.

La nueva reina

Así como aparece la magia, como si fuera un parpadeo, Rio nos presentó a una chiquitina que apenas alcanza los 1.45 m de altura; todavía manteniendo rasgos de niña, Simone Biles, de pasado doloroso, de esos que hacen que los humanos se llenen de fuerza para arañar el éxito, de esos que por hambre, por supervivencia básica, convierten a los débiles en gigantes históricos.

Biles es ya una reina Olímpica de sonrisa amplia, de poderosa figura y habilidad sin medida. Simone es una de esas historias que vale la pena conocer cada 4 años en los Juegos Olímpicos.

No sé si al final del camino será mejor que Nadia en 1976, o que Larisa Latynina en 1956, pero ya es una estrella del olimpismo.

Usain, el más rápido

El hijo del viento, el hombre más rápido de la historia, el que baila, el que festeja, el que juega con la gente, el que bromea; Usain Bolt también se llenó de gloria: salió tres veces, ganó tres oros, algunas pruebas las ganó volteando a saludar la cámara.

Es un talento excepcional. No podemos decir que es fruto de un apoyo para que desarrollara sus capacidades; viene de Jamaica, donde la gente no practica la esgrima, ni la gimnasia, donde la gente está acostumbrada a correr, a perseguir la vida.

Hubo más deportistas que fueron impresionantes en sus logros como Ledecky o Katinka, pero los mencionados se llevaron la fiesta.

Sacando la casta

Cuando ya estábamos al borde del llanto, nuestros deportistas sacaron la casta Azteca. Sólo había una medalla de bronce de Misael. Parecía que era el único que traería algo a casa, una casa que es tierra de boxeadores, de campeones del mundo y donde por tantos años, el deporte de las “orejas de coliflor” ha estado secuestrado por una persona que maneja la federación. Un deporte que tuvo la osadía de manejar a sus deportistas para fines políticos, mandándolos a pedir “coperacha” a la calle para sus competencias, sólo con el fin de golpear políticamente a la CONADE.

Misael Rodríguez, el de Chihuahua, había hecho lo suyo por merito propio y estamos orgullosos de él.

Pero el último día nos dieron la agradable sorpresa los muchachos: se ganaron otras 4 medallas, 3 de plata y otra de bronce.

Aunque esto no salva todos los problemas que hay en el deporte mexicano, en el que incluso se palpa una malísima relación entre los dueños de las federaciones y el gobierno, cuando menos, terminamos con un mejor sabor de boca.

Carlos Padilla trata de ser diplomático, pero dice que la culpa es de Alfredo Castillo, porque según él, la CONADE que es quien les otorga el dinero, debe de dar todo lo que se le pide, sin opinar en nada.

Castillo simplemente se disculpa por su frivolidad al haberse llevado a la novia, y deja claro que no estuvo en la clausura porque lo mandaron a llamar sus jefes.

La realidad es que tiene que quedar claro que las tres de plata y dos de bronce, son mérito personal.

Ismael Hernández, después del terrible accidente que tuvo en la olimpiada pasada al caerse de un caballo y tener múltiples fracturas, se levantó como los grandes y se llevó la de bronce en pentatlón.

Lupita González, en caminata, estuvo a punto de hacer la proeza, pero se le escapó por dos segundos la china y se quedó con la plata.

German Sánchez, peleó hasta el último y pudo llevarse otra presea olímpica, también de plata.

Finalmente, María del Rosario Espinoza se convirtió en una de las grandes haciendo historia, perdiendo la batalla final, pero quedándose con otra medalla, la de plata; ella es la única mujer que ha ganado medallas en las tres olimpiadas en las que ha participado.

Bien por todos ellos, y que nadie se cuelgue el milagrito, porque apoyos oficiales no han habido los suficientes.

El recuento de los daños

Brasil se queda contento: lugar numero 13, con 7 de oro, 6 de plata y 6 de bronce, pero lo mas importante, es que una de oro fue en el futbol, que es la pasión del país; y Neymar ya tiene que contar, hizo lo que nadie había podido antes, logró lo único que le faltaba a los brasileños, ser campeones Olímpicos.

Estados Unidos arrasó con 46 de oro, 37 de plata y 38 de bronce, 121 medallas en total, casi el doble de su más cercano rival, que en esta ocasión fue Alemania con 67 medallas.

México a lo lejos en el lugar 61, algo que refleja más de lo que somos en el deporte organizado.

11,551 atletas llegaron a Rio, vivieron un poco más de dos semanas, algunos lloraron, otros gozaron, unos se convirtieron en mitos, otros dieron un gran espectáculo; pero la fiesta del deporte universal fue grandiosa.

Hasta la próxima

El telón ha caído, la fiesta se ha terminado, Brasil sacó con mucha dignidad unos Juegos Olímpicos que en algún momento pensamos que no sucederían. Las ilusiones de los que somos aficionados a los deportes y creemos que un día, no habrá guerras ni fronteras políticas, geográficas o ideológicas, estarán pendientes para la próxima cita que será en Tokio 2020, donde ya tienen la estafeta y prometen mucha tecnología para dentro de 4 años. Rio de Janeiro ya es parte de la historia. Hasta la próxima.

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