De la enseñanza al aprendizaje

Por: Celina Verónica Kishi Sutto

Nos encontramos ante el gran desafío del aprendizaje significativo y cooperativo en los hospitales y en las aulas virtuales, por lo que requerimos de diferentes estrategias de re-escritura de los objetos del saber que están presentes ya en el trabajo de lectura y de interpretación de textos, pero que en su dimensión colectiva, adquieren nuevas dimensiones y nuevos enfoques desde los que es posible confrontar sistemas de valores que sobre el aprendizaje se han depositado.

Documentar un artículo y adaptarlo para un nuevo conocimiento, reclama un doble trabajo sobre el fondo y la forma, pues uno y otro son indisociables. Reclama además, una reescritura en profundidad que trasciende el modo de manifestación para indagar en el proceso generativo del sentido, en las estrategias y en las estructuras narrativas que se hallan en la base de los textos que practicamos; desde los nuevos entornos tecnológicos y de comunicación, y desde los sistemas de enseñanza-aprendizaje tradicionales.

Las denominadas “nuevas tecnologías”, han modificando progresivamente la percepción y la representación de la realidad, a la vez que transforman los modos privilegiados por una cultura y una sociedad para relacionarse con el saber y acceder a nuevas formas de conocimiento. Además de que abren la posibilidad de experimentación de nuevas formas de indagación y de producción compleja de la realidad. La familia, la universidad, el hospital, los entornos formativos, profesionales y culturales, se ven demandados de esta manera, por nuevas posibilidades de participación y de relación en la construcción del conocimiento.

La sociedad de la información es también una sociedad del aprendizaje, en la que se han difuminado los límites espaciales del saber, los tiempos y las rutinas organizacionales de la transmisión del conocimiento, transformándose en una comunicación de experiencias y en un universo cada vez más compartido de mitos.

Se trata de reinventar el concepto de educación adaptándolo a un entorno en el que los alumnos no sólo reciben conceptos, sino que los indagan, los contrastan, experimentan y los comunican a los demás. Un entorno favorable para la investigación y la construcción colectiva de saberes, abierto a la contestación y al descaro, esto es disponible para el cuestionamiento de las instancias y roles dominantes en los discursos y textos que se intercambian y atento a las propias formas de interlocución, donde el aprendizaje puede resultar de la confrontación y de la oportunidad de dialogar entre miembros de un colectivo virtual, poniendo de alto la construcción social del conocimiento y los aspectos globales del proceso.

El aprendizaje no puede reducirse ya a la mera transmisión y adquisición de certezas, sino a la conquista y a la construcción de significados a partir de proyectos auto dirigidos, en contextos abiertos y asociativos basados en objetivos comunes.

Facilitar y trasmitir conocimientos, generar los aprendizajes, las diferentes percepciones, los conceptos de adquisición, y la transformación de la noción de enseñanza y de aprendizaje; son los cambios de paradigmas que debemos analizar para poder evolucionar.

La incorporación y transformación de la industria iniciada a mediados del siglo XX, ha sido denominada Revolución científica – técnica, de la inteligencia o tercera revolución industrial, que ha cambiado profundamente los procesos económicos, culturales, de estilo de vida, y de las nuevas tecnologías en el terreno educativo. Esto, ha llevado a una modificación de los roles tradicionales, principalmente entre profesores y estudiantes. Los primeros, que se desempeñaban como instructores y transmisores de información y educación, ahora tienen que adaptarse a las necesidades de aprendizaje de los segundos para llegar a ser también evaluadores y diseñadores de situaciones mediadas de aprendizaje; pues ya no sólo son ellos los depositarios de los contenidos, de la información y en ocasiones, de las experiencias.

Es por ello, que para llegar al uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC’s) en la educación, no sólo el alumno debe estar preparado sino también el profesor; el cual, debe ser un gestor en el uso de estos medios en las instituciones, y deberá estar capacitado. Hecho que se verá reflejado en la mejora del proceso enseñanza-aprendizaje, en donde las competencias de carácter general y transversal de ambos, coadyuven a la calidad e innovación de la educación.

Para la formación de recursos humanos para la salud en México, actualmente es necesario contar con una capacitación completa, sistemática y congruente de todos los involucrados en el sistema, especialmente de los profesores, asesores o tutores. Esto, permitirá que el proceso de enseñanza-aprendizaje, se vea mejorado en las competencias, en la calidad, en el rendimiento y en los resultados finales de formación de los especialistas.

El desarrollo tecnológico ha tenido un crecimiento exorbitante que ha rebasado por mucho, la comprensión y el sentido utilitario de la mayoría de los insumos propios del mismo. Promovido por las leyes del mercado, más que por planteamientos fácticos en la resolución de problemas, hoy en día estamos rodeados de un sinnúmero de artículos llamados gadgets, que teóricamente nos deberían hacer la vida más eficiente y segura a partir de la información expedita.

Sin embargo, también existe el error en el cual se pueden concertar acciones equivocadas o juicios falsos, si se pierde la dimensión de los controles específicos en un sistema. Particularmente, cuando se encuentran involucrados en procesos logísticos, rutas críticas o diagramas de flujo que enmarcan acciones operativas en áreas comerciales, industriales, financieras o de salud, por citar algunas.

Tal cual, como una nueva revolución industrial, vivimos una revolución tecnológica en la sociedad del conocimiento que nos conduce por entornos paradójicos: nos comunicamos ahora fácilmente con personas distantes (muchas veces desconocidas), pero dejamos de comunicarnos de manera íntima y personal con personas cercanas. Las mesas donde compartimos los alimentos, y las sobremesas donde disfrutábamos socializar de forma coloquial y directa, se han transformado gradualmente en salas de chat.

Pudiera no ser tan grave para escandalizarnos ante tales “ajustes” en la forma de conversar: cuando una máquina expendedora nos contesta, o un cajero automático nos responde, o bien, cuando una letanía de opciones telefónicas impersonales (con fondo musical repetitivo incluido) nos genera tortícolis en la espera, con el teléfono sostenido por la cabeza en latero-flexión.

Sin embargo, en algunas áreas profesionales esta condición está permeando y la sociedad está empezando a extrañar ese diálogo íntimo y directo. Y este es el caso de la relación médico-paciente.

Si bien se asume el enorme beneficio de la tecnología en la medicina, tal parece que nadie desea ser atendido por una máquina cuando se trata de su salud. Es justamente aquí donde apreciamos la dimensión humana que se encuentra no detrás, sino junto a la tecnología; pero sin desplazar el valor y el derecho inalienable de la persona en este mundo del hardware.

Derechos Reservados©
The Daily Post

The Art and Craft of Blogging

The WordPress.com Blog

The latest news on WordPress.com and the WordPress community.