Y tú, ¿ya firmaste?

Por: Dr. Héctor Durán.

Hace algunos meses, dos personajes fueron inspiración para empezar con una lucha en contra de los charlatanes. Esos fueron Albert Einstein y la Madre Teresa de Calcuta.

Desde hace ya varios años que los cirujanos plásticos hemos visto con tristeza como el intrusionismo (desconozco si esta palabra fue acuñada por los Cirujanos Plásticos, pero definitivamente, la primera vez que la leí fue en un boletín de la AMCPER), fue tomando relevancia hasta el punto en que nos encontramos actualmente. Dicen que la mayoría de los médicos somos muy apáticos y seguro, nosotros no somos la excepción.

Cuando leía sobre los problemas que empezaban a suscitarse en otra regiones del país, pensaba que nunca me afectaría y que eso no me incumbía. Además, en las sesiones generales en mesas directivas pasadas, sólo se mencionaba como un problema sencillo y ¡ya!, ¿si no le importaba al gremio, por qué a mí sí?.

Sin embargo, la realidad es que todos dejamos crecer el problema y fuimos observando el cambio en el panorama, al ver la gran cantidad de pacientes afectados que llegaban a nuestra consulta con problemas que en ocasiones, les costaba la vida o que eran imposibles resolver.

Actualmente, tenemos una lucha activa que ha generado una movilización como nunca antes recuerdo en la historia de la AMCPER, o al menos en lo que me ha tocado vivir personalmente. De manera indirecta, los “enemigos” nos otorgaron dos de los mejores valores de la AMCPER, que quizás, no se hubieran logrado en otras circunstancias: la unidad y el trabajo en conjunto.

Y es que, cuando hace más de un año yo oía al Dr. Eugenio Rodríguez Olivares hablar de la profesionalización y de la ‘guerra de guerrillas’ para retomar a la AMCPER, lo oía como quien oye hablar de las fuerzas de tensión a un arquitecto, o de álgebra a un matemático… Asentía la cabeza, mi cara era de: “ WOW, ¡que interesante Eugenio!”, pero mi mente pensaba en “¿WTF?”.

Han pasado más de dos años y ahora no sólo lo entiendo, sino que también lo veo en acción en cada uno de los miembros: presencia en medios de comunicación, entrevistas en todo el país, comentarios en nuestras páginas WEB o de Facebook, artículos en revistas y periódicos en todos los niveles; Cirujanos Plásticos tomando cursos de peritaje, otros más, aumentando medidas de seguridad en la realización de nuestras cirugías; poniéndonos en orden con COFEPRIS, y realizando acciones en conjunto de manera estatal y federal, influyendo en la opinión de nuestras autoridades, dándole orden a los Colegios y uniéndonos en una Federación.

Con una mesa directiva muy activa y acciones con un comité de seguridad para prevenir y evitar complicaciones. Pero sobre todo, con un presidente como Alfonso Vallarta, comprometido, y que en mi opinión, ha ido creciendo mucho a medida que las circunstancias se lo han exigido (y miren que si le han exigido mucho, hasta por la vía legal), y que nos ha coordinado de manera efectiva en esta lucha.

Todo esto, hizo que mi corazón se enorgulleciera de ser Cirujano Plástico Certificado y miembro de la AMCPER.

Sin embargo, sentía que estaba quedándome lejos, no sólo físicamente sino también en mi participación. ¿Pero de qué manera podría cooperar en toda esta lucha, si tan solo soy una hormiga más en este hormiguero llamado AMCPER? Seguro que cualquiera de mis esfuerzos serían vanos, sencillos y sin relevancia.

Entonces, leí dos frases que me dieron el primer pilar de mi accionar. La primera de la Madre Teresa de Calcuta que dice: “A veces sentimos que lo que hacemos es tan sólo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara esa gota”. Esta frase me ayudó a entender que no importaba lo pequeño que fuera mi esfuerzo, algo es mejor que nada.

Y luego, Albert Einstein me dió el segundo pilar: “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”. Sabía que tenía que realizar algo distinto que no se había hecho, y que lograra llegar a los oídos de la gente, y que eso no se quedara sólo en nuestro gremio.

El tercer y último pilar fue el preguntarme ¿Qué sé hacer yo y que sepa como funciona? ¡y  allí llegó mi eureka!

Tengo cierta historia como activista. Cuando era estudiante acudí a reuniones de Amnistía Internacional en la lucha por los derechos humanos; además, me encantan las acciones locales y globales de Greenpeace, así como de algunos otros organismos que buscan igualdad, justicia y fe. Es por ello, que en la actualidad sigo apoyando a ambas organizaciones.

Recientemente, había participado en las acciones de una organización llamada Change.org (www.change.org) que es un sitio de ciberactivismo en el cual expones un problema y la gente va firmando si están de acuerdo con lo que propones.

Así que un día decidí iniciar una acción que se llamara “www.change.org/Nomascharlatanes”. En este sitio se expuso el problema y se hizo un llamado a la acción a la Secretaría de Salud, a la Secretaría de Educación Pública, así como a la Comisión de Salud del Senado y a los Diputados, para que dejen de expedir las Cédulas en Maestría en Cirugía Estética y se cancelen las que ya existen.

Con cada nueva firma, Change.org manda un e-mail a estas instituciones para que nuestra propuesta sea considerada; además de que se puede hacer llegar a todos los firmantes las razones y actualizaciones del por qué de dicha propuesta.

Este llamado a la acción empecé compartiéndolo con mis familiares, amigos y compañeros y rápidamente se propagó a otros médicos, cirujanos y público en general.

Si bien al principio me emocioné cuando al segundo día se habían logrado 100 firmas, ahora estoy sumamente sorprendido al ver que actualmente -y después de dos meses-, van más de 15 mil firmas y ¡continúa creciendo!

Ha tenido impacto en medios de comunicación en el país y distintos medios se han comunicado para entrevistarme. Sin embargo, he tratado de mantener un perfil bajo porque así me lo ha pedido la AMCPER para evitar confrontaciones directas. Estoy contento porque he puesto mi gota de agua en este océano y ya no podré decir qué hace falta.

He dado estas firmas a la mesa directiva actual, para que sean utilizadas de la manera que ellos consideren más adecuada, y les invito a todos ustedes a que cooperemos con esta gota pequeña pero distinta, firmando e invitando a otros a que se sumen al gran esfuerzo que todos realizamos en nuestras trincheras día a día.

¡Mi respeto para todos nosotros y sigamos adelante, que pronto lograremos nuestros objetivos!

Saludos desde Mérida.

Y tú, ¿ya firmaste?

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