Experiencia formativa en el extranjero

Por: Dr. Javier López Mendoza.

Al terminar mi formación tuve deseo de mejorar mis habilidades en microcirugía por lo que decidí viajar al extranjero y conocer a uno de estos inigualables médicos. Así durante mi fellowship en cirugía de mano, inicie mi solicitud para asistir a la Universidad de Tokyo con el Dr. Isao Koshima.

La experiencia no es del todo sencilla, comenzando por la diferencia de lenguaje. Inicie mis estudios en japonés para poder entender y darme a entender durante mi estancia en el lejano oriente. Inmediatamente me di cuenta de lo complejo que sería mi estancia, ya que entre símbolos y/o garabatos confundía hasta las cosas más elementales. Segunda experiencia, elegir el sitio donde viviría los siguientes meses. Afortunadamente el internet te permite seleccionar entre una centena de sitios con presupuestos para todos los bolsillos, y mediante aplicaciones satelitales pude medir la distancia de mi vivienda a la universidad. Hasta aquí todo parecía miel sobre hojuelas, al llegar el día del viaje y darme cuenta que compartía avión con un centenar de asiáticos (ciertamente no sabría decir de que nacionalidad) y después de 18 horas de vuelo desembarque en Tokyo sabía que la fecha había llegado y aquí es cuando iniciaba la experiencia real. Todo lo que había aprendido parecía no funcionar y mi capacidad para comunicarme se volvía nula. Las direcciones eran ininteligibles y me sentía permanentemente perdido. Gracias a los smartphones y a algunas aplicaciones pude resolver estos problemas. Finalmente llego el día de presentarme en el servicio de cirugía plástica, luego de cerca de 8 meses de planeación. De inmediato la gente me veía diferente, y obvio era diferente a ellos, sin ojos rasgados, piel más oscura, lenguaje diferente, cosas que creo captaron su atención. De inmediato me hicieron parte de ellos, tratándome de la mejor forma, siempre con un gesto cálido y afable que no consideraba característico de la gente asiática.

En términos académicos, lo que vi y aprendí durante mi estancia no lo había visto nunca antes durante mi entrenamiento en el Hospital General. Dr. Manuel Gea González como la reconstrucción del Linfedema, los colgajos ultradelgados para cubierta cutánea, reconstrucción auricular con microcirugía, prefabricación de colgajos, etc. Descubrí dispositivos para la monitorización de colgajos, aparatos para medir flujo venoso, arterial o linfático, engrapadoras para anastomosis vasculares, etc. Herramientas que solo conocía en fotos de artículos, y que ahí las usábamos de forma cotidiana. Después de 5 años de cumplir con mi estadía en la universidad de Tokio, puedo tener algunas conclusiones: Las habilidades más importantes que adquirí al vivir una experiencia como esta son: Inmersión cultural (Debí adaptarme a la forma de trabajo del lugar, esto da mayor flexibilidad y mayor facilidad de adaptación en situaciones posteriores); Desarrollo personal (te dan independencia, tolerancia, empatía, know-how, etc.); Aprendizaje transcultural (la mejor oportunidad de conocer a los nacionales de un país extranjero); Aprendizaje de un idioma (el desenvolvimiento en un entorno laboral extranjero, facilita el aprendizaje y la consolidación de un idioma distinto al materno); y Desarrollo de la carrera (se refiere al valor curricular que brinda tener una experiencia de este tipo).

Es el momento en que debemos apoyar a las generaciones jóvenes, impulsarlos a mejorar sus habilidades en el campo que lo deseen. Esto mejorara nuestro gremio, tendremos representatividad en el extranjero, la impresión en el país será de médicos comprometidos y bien capacitados y finalmente creceremos culturalmente como nación.

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